Publicación #73

Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU. ¿Nos olvidamos de la dignidad humana?

Sofia Callirgos

2019-01-08

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" ¿Hasta qué punto se respetan y se introducen los DD.HH en la sociedad moderna actual? Muchos han sido los casos en los que los estados y sus diferentes gobiernos han violado los derechos humanos contra parte de su ciudadanía (...) y tanto los gobiernos como parte de sus ciudadanos los han justificado como “un mal menor” o “un mal necesario”.

La Declaración de Derechos Humanos de las Naciones Unidas es un documento universal declarativo adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas en Paris el 10 de diciembre de 1948. Esta declaración firma un marco normativo-orientativo sobre los derechos fundamentales del ser humano, que la misma ONU definió como “ideal común para todos los pueblos y naciones”.  

     Si nos remontamos a la década de los años cuarenta del siglo pasado podemos percatarnos de que se trata de un contexto de postguerra de la II Guerra Mundial, la más devastadora y destructora (tanto a nivel de vidas humanas como de infraestructuras y medio ambiente) de la historia del ser humano. Una Guerra en la que hubo grandes genocidios y a ninguno de los bandos les importó saltarse una línea moral y ética inherente al ser humano sobre el trato hacia otros seres humanos. Siendo reflejo esta carta de la convicción de muchos de no repetir dichas barbaridades, algo que después vimos que no se ha respetado en casos como la Guerra de Vietnam o la Guerra de los Balcanes más recientemente.

     Además de ser redactada con el dolor en el puño de la mas destructiva guerra que había generado y padecido la raza humana, esta se redactó en un contexto de primeros años de la que fue denominada como Guerra Fría, entre el bando soviético dirigido por la URSS y el bando occidental dirigido por EE.UU, en la que el mundo se dividió en dos bandos arrastrando a la mayoría de estados del mundo, por no decir a todos, a posicionarse a un lado u otro del mapa político que se avecinaba para la segunda mitad del siglo XX.

     En cuanto a sus antecedentes jurídicos encontramos al más claro y firme en la Carta de las Naciones Unidas firmada el 26 de junio de 1945 en San Francisco por la que las NN. UU determinaban los derechos y obligaciones de los estados y los órganos que dirigirían su cumplimiento y respeto. Además, podemos encontrar antecedentes en pactos como la Declaración del Palacio de St. James (1941), La Carta del Atlántico (1941) o las Declaraciones de Moscú y Teherán (1943). Todas ellas redactadas con un único objetivo; preservar la paz futura.

     Una vez conocido su proceso de creación y el contexto histórico-político en el que se llevo a cabo, podemos comenzar a analizar la carta en si misma comenzando sobre el pilar en el que se fundamenta; la Dignidad humana. Esta es reflejo de la voluntad, libertad, igualad e historicidad del ser humano. A su vez esta dignidad se hace efectiva, jurídicamente hablando, a través de la redacción de los derechos humanos por lo que se convierte en base del ordenamiento político, jurídico y social que asegura su vigencia mediante la defensa de estos mismos derechos humanos que la fundan. A su vez se convierte en un concepto básico a la hora de hacer interpretaciones jurídicas.

La base de este concepto  podríamos encontrarla en el considerando de la Declaración que establece sus tres pilares; la libertad, la justicia y la paz. Estas emanan del reconocimiento de la Dignidad y los Derechos Humanos que son iguales e inalienables para todos los seres humanos cuya aspiración más elevada es la libertad. Todo ello protegido por un Régimen de Derecho. El cual promueve la buena relación entre las naciones y pueblos de las Naciones Unidas quienes tienen la obligación de promover el progreso social y elevar el nivel de vida de sus ciudadanos. Podríamos enmarcar este parágrafo dentro de ese marco e ideal común que significa y crea la Declaración, pero ¿Que visión crítica tendríamos si hiciéramos oídos sordos a todas las violaciones de los derechos humanos que han llevado a cabo los diferentes países firmantes desde 1948?

     Podríamos hablar del intervencionismo y colaboracionismo con las dictaduras, por parte de los Estados Unidos en América Latina en la época en la que la política exterior norteamericana estuvo dirigida por Henry Kissinger o también podríamos hablar de la violación sistemática de derechos humanos que se lleva a acabo en Rusia hacia los homosexuales. O las masacres llevadas a cabo en los países centroafricanos contra las personas albinas basándose en creencias religiosas y tribales ancestrales o la vulneración de los derechos de la mujer en países africanos (a través de la “ablación”) o la India (a través de los matrimonios forzados). También podríamos destacar el uso de la tortura que se ha venido utilizando hasta hoy en día (corroborado por la dirección de Amnistía Internacional en España) y los grupos paramilitares contraterroristas (GAL) utilizados por el estado español en la década de los 80 del siglo pasado.

     La diferencia entre el periodo anterior y el posterior a la redacción de la Carta es que hoy en día existen organismos internacionales tanto gubernamentales como no gubernamentales que persiguen estas violaciones flagrantes y en algunos casos sistemáticas de los derechos humanos. El sistema de protección de los derechos humanos en el mundo está compuesto por distintos organismos en los que podemos destacar el Consejo de DDHH de las NNUU, los procedimientos especiales de NNUU para la protección de DDHH y los Órganos de los Tratados de los DDHH. Y más concretamente en el continente latinoamericano encontramos la Comisión Interamericana de DDHH, la Corte Interamericana de DDHH y los defensores del Pueblo Naciones.

     Estos órganos y organismos son reflejo claro de la puesta en práctica de los treinta artículos que componen la carta. Podríamos comenzar desde los primeros artículos, los cuales desde un punto de vista ético y jurídico pone a todos los seres humanos en el mismo punto de partida; la igualdad en derechos y libertades. Y a su vez visualizan la existencia de herramientas jurídicas para la defensa en caso de que estos hayan sido violados. Destacando el punto de la no-discriminación de las personas sea por el motivo que sea (sexo, religión, etnia etc.). En ese aspecto se entremezclan los artículos en los cuales se definen los derechos personales, los de la persona hacia la comunidad, los religiosos, étnicos, culturales etc. y los derechos económicos y sociales los cuales son visibles del articulo 3 al 27. Una vez fijada una base de los derechos humanos y la clasificación de estos (siguiendo la hecha por el propio René Cassin) podríamos dirigirnos a los últimos tres artículos en los cuales podemos ver los limites que se deben respetar y ejercer los derechos humanos.

     ¿Hasta qué punto se respetan y se introducen los DD.HH en la sociedad moderna actual? Muchos han sido los casos en los que los estados y sus diferentes gobiernos han violado los derechos humanos contra parte de su ciudadanía (caso de España con parte de la ciudadanía vasca) y tanto los gobiernos como parte de sus ciudadanos los han justificado como “un mal menor” o “un mal necesario”. ¿Qué barrera moral visualiza este comportamiento? Una barrera moral fina y escurridiza por la cual la misma sociedad que se muestra como adalid del respeto y cumplimiento de los derechos humanos se cree quien para saltárselos a su antojo y justificarlos, por lo que da manga ancha a sus gobiernos a hacer lo mismo contra ella o contra el “enemigo común” de cada caso. No podemos exigir una moral y ética firme y estricta a nuestros gobernantes mientras funcionemos con una doble moral como individuos y como sociedad.

     Por otro lado, es relevante hacer hincapié en los derechos reconocidos a los pueblos de las Naciones Unidas, tanto los que están representados por un estado independiente como por los que conviven dentro de uno, especialmente al derecho de autodeterminación que afecta a muchos pueblos en el mundo. Este derecho fue redactado, no creado ya que es inherente a todos los pueblos de la tierra, en el contexto de una descolonización del continente africano. Pero ya existían y existen pueblos y regiones en el resto del mundo, incluidos en la cuna de la política y el derecho, en Europa que reivindican el derecho a decidir, viejas luchas en tiempos modernos.

     De toda esta lucha por la defensa de los derechos, tanto de carácter individual como de carácter del colectivo, de manera vertical (de abajo hacia arriba, de la base a los poderes fácticos y el estado) sacamos una conclusión; la doble moral e hipocresía tanto de los valedores de estos derechos (el pueblo llano) como de quienes deben ser responsables de su respeto y cumplimiento (gobernantes y poderes facticos del estado). Por lo que siempre que nos relacionemos tanto a nivel personal como colectivo debemos recordar que “mi libertad acaba donde empieza la del otro”.