Publicación #72

Dejemos atrás el sucursalismo jurídico

Jaime Araujo-Frias

2018-12-31

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"Lo que necesita el jurista peruano hoy más que nunca es indignación e imaginación. Indignación para enfurecer el pensamiento frente a tanta injusticia e imaginación para avizorar posibles salidas. Los poetas sugieren que la indignación no es suficiente para generar transformaciones, es necesaria que vaya acompañada de la imaginación. Manuel Scorza nos dijo que “ningún cambio, ninguna revolución son posibles sin indignación e imaginación”. Así como no se puede querer la justicia sin aborrecer la injusticia, tampoco se puede conquistar la justicia sin antes desearla y acariciarla con la imaginación".

 

“Seguimos siendo colonias mentales”

Enrique Dussel

 

En el Perú nuestra derrota en la lucha contra la corrupción, la desigualdad social y la injusticia se debe a que nuestro pensamiento jurídico tiene como síntoma la genuflexión, que es consecuencia del colonialismo epistémico[1]que nos atraviesa. Es una droga que, como cualquier narcótico paraliza, mantiene en estado de somnolencia, inconsciencia y ceguera frente a los problemas de la realidad e impide a los juristas quitarse las gafas de color rosa, para así evitar abrir los ojos a la luz clara y dura de nuestra realidad.

Nuestros juristas, de los que se espera que dediquen parte de su tiempo vital a pensar los problemas de nuestra realidad relacionadas con el derecho, no lo hacen. Y si lo hacen, parten de marcos teóricos conceptuales en los cuales no está contenido nuestra realidad problemática histórica, cultural y social. Interpretan nuestra realidad desde marcos teóricos que presuponen una visión del mundo o modelo ideal ajeno a nuestra pluralidad cultural, la occidental.

  Si la genuflexión intelectual en otros tiempos era un mal a corregir; por un lado, Manuel Scorza, por ejemplo, celebraba la “liberación de la palabra” en el campo de la literatura, según él, la literatura había sido el primer territorio liberado de América Latina[2]; por otro lado, en el ámbito de la filosofía Augusto Salazar Bondy en 1968 se preguntaba ¿existe una filosofía en nuestra América? Y se contestaba que no existe una filosofía en sentido auténtico, porque somos un continente dominado culturalmente; y puesto que la filosofía es pensar con cabeza propia, solamente será posible si previamente nos liberamos del horizonte cultural de dominación[3].

Lo que queremos decir con esto es que, si en otros tiempos nuestros intelectuales veían como patológico la sumisión de pensamiento; no ha ocurrido lo mismo en los que cultivan el saber jurídico; se podría decir que incluso entre los juristas esta se ha tornado en una virtud a exaltar. Tan es así que el jurista peruano, salvo excepciones, tiene como máxima aspiración académica repetir del mejor modo posible las ideas de algún jurista europeo o estadounidense.

        No obstante, debemos aclarar en seguida que, con lo expresado anteriormente, de ninguna manera se pretende eludir el pensamiento producido en otros contextos; pensar es repensar, es decir, partir de lo previamente pensado. Por ello dialogar con las ideas de otros juristas es una obligación si se tiene pretensión de honestidad. Pero no para convertirnos en un eco de lo que piensan, sino para que, en diálogo con ellos, y con la cabeza bien plantada en nuestra realidad, produzcamos un pensamiento capaz de comprender nuestra realidad problemática del mejor modo posible.

Esto es así porque son los problemas de nuestra realidad los que deben indicarnos la dirección de nuestro pensar, sino ¿qué sentido tiene la actividad de pensamiento frente a la corrupción larvada, a los niños que mueren por causas del frío[4] o del hambre en nuestro país? Si nosotros no pensamos nuestros problemas para buscar posibles salidas, nadie lo va a hacer por nosotros. Si los miles de niños que son condenados a vivir en los basureros de nuestras ciudades, si los ancianos que todos los días revuelven la basura con la esperanza de encontrar restos de comida en ella, si la madre que se humilla frente a otro para pedir una limosna no nos interpela, es síntoma de que algo en nosotros está mal, muy mal.

 

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*  El título está inspirado en el famoso artículo titulado “Dejemos atrás el positivismo jurídico”, de los iusfilósofos Manuel Atienza y Juan Ruiz Manero.

[1] Con colonialismo epistémico nos referimos a creer y pensarnos como inferiores en la producción de conocimiento. Es decir, en el caso del peruano, subsumir en nuestra subjetividad que los únicos que pueden producir conocimiento: ciencia, filosofía, derecho, etc., son los europeos y estadounidenses.

[2] Gómez Yaser (29/10/2006). “Literatura: Primer Territorio Libre de América / Texto inédito de Manuel Scorza”. Revista Mariátegui. Disponible en: https://www.nodo50.org/mariategui/literaturaprimerterritoriolibre.htm. Consultado el 23 de setiembre de 2018.

[3] Salazar Bondy, Augusto (2013). “¿Existe una filosofía en nuestra América?” Historia de las ideas en el Perú contemporáneo. Lima: Fondo del Congreso de la República.

[4] En lo que va del presente año son más de 102 niños y más de 400 adultos mayores de 72 años los que han muerto por las consecuencias inmediatas del frío. Cfr. El Correo (20/06/2018). Más de 600 muertos por la ola de frío en el país. Disponible en:https://diariocorreo.pe/peru/mas-de-600-muertos-por-ola-de-frio-en-el-pais-por-ola-de-frio-825623/. Consultado el 20 de agosto de 2018.