Publicación #70

Mi viaje para conocer a las guardianas del origen, recuperando saberes

Yolanda Tito

2018-12-21

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"(...) la violencia obstétrica debería estar prohibida y sancionada, pero en nuestro país está completamente invisibilizada. En el Perú, no hay una ley de promoción al parto respetado o de sanción a la violencia obstétrica, cuando –al ser producida por el simple hecho de ser mujer– es a todas luces violencia de género (...)".

Los días 16, 17 y 18 de noviembre de 2018 tuve el privilegio de participar del II Congreso Internacional de Partería Posmoderna en el Valle Grande de San Rafael, Mendoza, Argentina. Se trata de un lugar hermoso, perfecto para desarrollarse, con calma y respeto a sus propios tiempos, a las uvas que serán el insumo perfecto de los mejores vinos de esta parte del mundo.

Ahora que hay vuelos directos desde Lima, una vez allí fue necesario trasladarnos desde el aeropuerto al Terminal El Sol de Mendoza, luego un bus hasta el Terminal de San Rafael y desde allí tomar un remisse hasta la apacible Villa Santa Clara del Atuel.

Fue un encuentro organizado por la Asociación Argentina de Parteras Independientes (AAPI), un congreso de mujeres donde una abogada como yo pensó que se sentiría perdida o fuera de lugar, pero no, en realidad fueron  tres días para compartir, sentir, abrazarnos, conocernos  y seguir caminando juntas en el sagrado viaje de ser guardianas del parto de las mujeres y del nacimiento sus bebés.

Las disertantes principales fueron Verena Schmid y Naolí Vinaver hablando desde sus experiencias en temas como hemorragias, sufrimiento fetal, manejo del dolor, etc. dándonos a saber que aunque tiene mucho de mágico y empoderador, no es el cuento que han pretendido hacernos creer, que todo esto es apenas una pseudociencia de “hippies burguesas”.

La Presidencia de la AAPI también dio cuenta de los Proyectos de Ley, aun en debate, en torno al ejercicio de la profesión de obstetricia, alguno de los cuales ha sido acusado de buscar prohibir el parto domiciliario, situación que en el Perú no se encuentra prevista en términos jurídicos sino es acaso para perseguirla según se dio cuenta alguna vez (aquí).

Argentina es uno de los países que, desde el año 2004, tiene la Ley 25.929 que sanciona la violencia obstétrica y luego vio nacer su reglamento en el 2015.

La segunda disposición, casi copiada en un proyecto de ley de nuestro Parlamento (que nunca mereció ser agendado al Pleno a pesar de tener dictamen favorable) dice:

ARTÍCULO 2.- Toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto, tiene los siguientes derechos:

  1. a) A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar durante esos procesos de manera que pueda optar libremente cuando existieren diferentes alternativas.
  2. b) A ser tratada con respeto, y de modo individual y personalizado que le garantice la intimidad durante todo el proceso asistencial y tenga en consideración sus pautas culturales.
  3. c) A ser considerada, en su situación respecto del proceso de nacimiento, como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
  4. d) Al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer.
  5. e) A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
  6. f) A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación, salvo consentimiento manifestado por escrito bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética.
  7. g) A estar acompañada, por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y postparto.
  8. h) A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
  9. i) A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
  10. j) A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
  11. k) A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.

Y es que la violencia obstétrica debería estar prohibida y sancionada, pero en nuestro país está completamente invisibilizada. En el Perú no hay una ley de promoción al parto respetado o de sanción a la violencia obstétrica, cuando –al ser producida por el simple hecho de ser mujer– es a todas luces violencia de género.

Comparo los esfuerzos de la AAPI en Argentina con los de la Liga para la Libertad del Parto en Perú, aunque sin duda en aquel país llevan más adelantada la lucha pues cuentan no solo con la ley y el reglamento mencionados, sino con un Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO).

Es admirable reconocer que en la Argentina la lucha en contra de la violencia obstétrica y por el parto humanizado es una verdadera lucha feminista. Así, durante esos tres días, mujeres con los pañuelos verdes compartían ideas sobre otro derecho reproductivo de las personas gestantes además del aborto. La infantilización, las agresiones verbales y físicas a las mujeres que paren vaginalmente (como la mutilación genital con las rutinarias episiotomías) y las frecuentes mentiras de las cesáreas innecesarias que también alcanzan altas cifras en ese país (pero no tan altas como las del Perú) son violencia de género y así deben ser confrontadas.

Las disertantes internacionales lo han dejado claro, tanto Naolí Vinaver (mexicana radicada en Brasil) como Verena Schmid (suiza que radica en Italia), han sido tajantes en señalar que parir en dignidad amenaza al sistema patriarcal hegemónico (aquí).

De otro lado, ha sido muy importante para todas conocer la práctica del Hospital público Ramón Carrillo de Las Heras en Mendoza, donde ese gobierno habilitó un programa completo para el parto respetado gracias al esfuerzo de las licenciadas en obstetricia quienes nos mostraron como protegen y cuidan esa iniciativa pública que cambia el paradigma del nacimiento.

No solo ha sido un encuentro de obstetras, también estaban parteras (revalorándose sus saberes), doulas (mujeres que acompañan a otras mujeres alrededor del acontecimiento del parto y el nacimiento) y hasta una abogada que continúa con la consigna de defender no solo el cuerpo de las mujeres de la violencia, sino también el nacimiento digno de las personas que vienen.